Después de las "vacaciones" en el blog (admitámoslo, me cuesta ponerme a ello), hoy vengo para hablar del vestido.
Creo que hay una clase de novias... y punto. No hay más. Son las que queremos el vestido de nuestros sueños, seamos conscientes de ello o no.
Yo al principio decía: "para mí, un vestido cualquiera, que me quede bien y que no sea muy caro y hale, tirando...". Y entonces me puse a ver algo que no fuera en contra de mi sentido estético. Básicamente, que no fuera un vestido repollo.
Y me sumergí en el vasto mundo de los vestidos de novia. Se abrieron ante mi experiencias visuales traumáticas, otras no tanto... y es que cuando no estás prometida creo que es un poco masoquista ponerse a mirar vestidos de novia, y si eres fiel a tu amor propio, cuando te llega el momento te ves bombardeado de numerosos estilos, tejidos, complementos y muchas pero que muchas pijadas. Y son verdaderas experiencias.
Así que lo primero de todo era ver qué estilo de vestido quería. Y entonces es donde la lié. Miré los vaporosos primero, pero me fijaba de reojo en los rectos y elegantes de satén, y me decía "vas a pasar un calor de narices como te pongas eso" y después volvía a los vaporosos y pensaba "si parecen camisones", y empecé a tontear con unos y con otros, decidiéndome por este y al día siguiente por aquel, y con sus complementos, cinturones, con pedrería , sin ella, de seda, de gasa, de organza, con cola o sin cola... en fin, que sí, que un vestido "cualquiera"...
Seamos sinceras desde el principio, queremos el vestido perfecto... Todas somos así, no hay novias que se conformen con cualquier cosa ... Y si las hay, es que aún no saben que en realidad hubiesen querido ponerse el vestido de sus vidas, que les sentara como un guante y que luego pudiesen enseñar a sus hijos y nietos en foto. No hablo de pasar por el mal rato de lucirse ante familiares y amigos, que a mucha gente eso le impone... sino a ponerse un vestido de princesa y no sentirse disfrazada. A considerarlo como tu derecho divino, secreto o público. A poder hacer el ganso y saltar en la cama o bailar con él puesto... como si te apetece freírte un huevo vestida de blanco... pero con TU vestido.
O eso, o que me estoy volviendo muy cursi con todo esto de la boda...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario