Cuando empiezas a indagar sobre todo lo que necesitas para una boda, internet resulta ser tu mejor aliado. Allí encuentras miles de páginas relacionadas con el evento que va a ocupar un 90% de tu cerebro hasta que llegue el día D.
Que si vestidos, que si detallitos, que si banquetes, que si maestro de ceremonias, que si invitaciones, que si protocolos, que si... en fin, muchos "que sis"....
Es una fuente inagotable, la verdad. El problema viene cuando una persona como yo, que si ya de por sí disfruta como una enana el mirar el periódico digital, chequear su correo electrónico y navegar por wikipedia, le metes un nuevo mundo en el que zambullirse. Hasta el punto en que bien me podrían pagar por la cantidad de horas diarias que empleo buscando información de todo tipo.
Mea culpa, ahora soy una yonki de las bodas...
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