20 abril 2010

El internete

¿Y qué haríamos sin el bendito internet?

Cuando empiezas a indagar sobre todo lo que necesitas para una boda, internet resulta ser tu mejor aliado. Allí encuentras miles de páginas relacionadas con el evento que va a ocupar un 90% de tu cerebro hasta que llegue el día D.

Que si vestidos, que si detallitos, que si banquetes, que si maestro de ceremonias, que si invitaciones, que si protocolos, que si... en fin, muchos "que sis"....

Es una fuente inagotable, la verdad. El problema viene cuando una persona como yo, que si ya de por sí disfruta como una enana el mirar el periódico digital, chequear su correo electrónico y navegar por wikipedia, le metes un nuevo mundo en el que zambullirse. Hasta el punto en que bien me podrían pagar por la cantidad de horas diarias que empleo buscando información de todo tipo.

Mea culpa, ahora soy una yonki de las bodas...



12 abril 2010

El anillo y sus intríngulis

Lo del anillo de compromiso es un tema delicado... Yo siempre he sido práctica y he pensado que no tenía por qué haber un anillo, pero en caso de haberlo siempre pensé que si algún día me proponían en matrimonio me encantaría que lo hiciesen como en las Aventuras de Bill y Ted y el anillo fuese de plástico después de haberme soltado un discurso sobre animalillos del bosque o fauna subacuática.

Pero la realidad era bien distinta. A raíz del tema de la boda he descubierto que por muy práctica que siempre haya sido, en el fondo yo quería el paquete cursi. QUIERO, el paquete cursi. Todos estos años de duro entrenamiento bajo la mirada burlona de un hermano mayor que reprimía mis instintos más femeniñoños se fueron al garete en el momento en que mi chico se me propuso con un precioso anillo. Hala. De ser una machota, a ser Candy Candy.

Desde que me lo puse, no dejo de comprobar como brillan las piedrecitas en mi mano. No hace mucho que empecé a admitir que me gustan las cosas que brillan, ya que siempre había ido de dura para que mi hermano(a quien quiero con locura, que conste) no se metiese conmigo. Y ahora he salido del armario... ya me siento una mujer. Ya me pongo complementos, llevo tacones y no me avergüenza decir que los bolsos me vuelven loca. ¡¡¡Hasta tengo prendas rosas!!!

Bueno, que me desvío del tema. Mi anillo es sencillamente precioso. Y lo llevo siempre que puedo. Lo que no me gusta tanto es eso de exhibirlo. Para mi es algo muy personal, un regalo simbólico que tiene mucho significado para nosotros como pareja(sí es muy peliculero, ¿qué pasa?). Bueno, también es una forma de marcar su territorio(gracias, cariño por no mearme encima), pero es que nunca me ha gustado eso de ir anunciando que te casas y acto seguido enseñar el pedrusco. Me parece hasta de mal gusto. Y por eso me impactó mucho cuando una amiga del trabajo me dio un consejo cuando se enteró de que me iba a casar: "A partir de ahora, tú enséñale el anillo a todas las compañeras".
Y es que resulta que anillo de compromiso= estatus... O por lo menos eso ocurre entre un buen cacho de la población femenina(sí, era la primera vez que lo oía). Pues me dejó pensando... De todas maneras no cambió mi forma de actuar. Yo digo que me caso pero no hago que esnifen mi anillo. Y se lo digo a quien quiero y si sale a cuento. Es así que ocurrió lo siguiente:

Sujeto A. Compañera de trabajo que siempre me ha ignorado. Relación Holastaluego. Nunca me ha sonreído. Voy a preguntarle una cosa y noto los ojos con el síndrome del gatico con puntero láser
Me miraba las manos. Más concretamente la que tenía puesto el anillo. Y yo me decía... "Uy, que esta mujé me va a hacer la pregunta..." Y no tardó ni medio minuto cuando por fin me lo soltó:

A:¿¿¿Es un anillo de compromiso???

Yo: ¿¿¿¿¿¿¿Estoooo???????(movimiento puntero láser: míralo, está arriba, no, ahora está abajo, ¿dónde está, gatito, dónde está?... mi amiga va a tener razón)

A: Sí, parece un anillo de compromiso(aum)

Yo: Pues si, mi novio y yo nos casamos.

A: ¿Y desde cuando llevas con él? (¿sonrisas? ¿pero no habías donado tus músculos faciales al Joker?)

Yo: Pues tres años

A: Aaaaaw, qué bonito, y cuéntame, dónde váis a celebrarlo blah blah blah...(¿Hola? ¿hola? ¿qué hay en Delaware?...)

Y desde entonces no hace más que venir a hablar conmigo, sonreírme y hasta mirarme con respeto!!!! Y es ahora, AHORA, cuando por fin entiendo la perra que les daba a todos con Frodo. ¡Tantos años preguntándome!

07 abril 2010

Calentando motores

Una de las primeras cosas que me pedía el cuerpo tras la pedida PPS, era ponerme a mirar toooodo lo relacionado con una boda.

Un vasto mundo de posibilidades se abrió ante mi. No tenía ni la más remota idea de todo lo que conlleva una boda. Son miles de detalles a tener en cuenta, que deben funcionar como una máquina bien engrasada. Tienes que hacer malabares con todo lo imaginable. Que si queremos poner fecha hay que ir a tal sitio después de este. Y preguntar esto y aquello. Decidir si va a ser por la iglesia o por lo civil. Ir a tal o cual sitio conforme a esto último. Si va a ser por la iglesia aguantarse las tentaciones de poner voz ronca y decir cada 10 minutos "Sataaaaaaan!" al hablar con el párroco. Decírselo a todo el mundo pero en el momento adecuado. Hacer una lista de invitados a sabiendas que aún levantarás ampollas por no invitar a fulanito and family, que a ti te la sudan pero a tus progenitores no. Y sacarse la partida de nacimiento y el empadronamiento... pero bueno, esto que es????? yo sólo quiero montar una fiesta a mi familia y a mis amigos y dejar bien clarito que quiero estar toda mi vida(qué bonito queda, eh) con mi chico!!! tanto ruido para eso???

Pues sí.

Son muchas cosas que te vienen de sopetón. De estar tranquilitos y felices a de repente vértelas con la burocracia y diplomacia cogidas de la mano. Y con un cinturón de explosivos, diría yo.

Esto de las bodas... una aventura en un terreno inexplorado.




04 abril 2010

Introducción

El 1 de Enero del año 2010 mi chico me pidió la mano en París.

Obviamente, no se la di. ¿Qué haría yo sin una mano en esta vida de Crom? A cambio le dije que me casaría con él, así que los dos quedamos satisfechos con el resultado y este mundo no ganaría una manca más. Total, si ya con dos manos me llaman manca en el WoW, imaginaros sólo con una.

Vale, era un chiste fácil.

El proceso fue muy bonito. No me llevó al edificio más alto del mundo como hizo un conocido suyo con su novia para arrodillarse y decir "Con el mundo a tus pies, te pido en matrimonio", o algo así. Tampoco se alquiló una banda de mariachis para cantar bajo mi balcón. No. Y menos mal. En cuanto me huelo un tópico, me entran los calores de la vergüenza ajena y sólo pienso en huir. Y en una habitación de hotel en la ciudad del amour, eso habría quedado muy muy mal. Más que nada porque yo estaba allí por trabajo y no podía ir muy lejos.

Lo que hizo él, como buen ingeniero que es, fue prepararme una presentación en powerpoint. Me pidió que me sentara frente al portátil y se sentó tras de mi. Yo la verdad es que me olía algo, y casi por eso le hice caso inmediatamente. Tenía mucha curiosidad(y mucha ilusión, no voy a negarlo), porque las veces que un chico me ha dicho algo de casarse ha sido más bien a lo bestia, trivializando algo que podría ser muy bonito.
He tenido de todo. Desde "Cásate conmigo"... por teléfono (gracias, C, por no querer mirarme a los ojos), hasta la misma frase al mes de habernos conocido (gracias, M, por ser tan impaciente... e irresponsable). Otro me lo dijo de una manera más sutil: "Quiero formar una familia contigo", pero éste al menos tardó un par de meses más que M, todo un detalle... En fin, que mis experiencias en este terreno siempre me han dejado bastante fría. Y aunque ya he dicho que no me gustan los tópicos, tampoco soy un ogro a quien le gusta que le escupan una declaración de amor.

Así, sabiendo que mi chico es una excepción en todo lo que he conocido hasta ahora, me senté calladita, expectante, a ver qué salía de la pantalla del ordenador y deseando que una vez más rompiese los moldes de mi mundo conocido.
Y no me equivocaba. Acabé llorando como una descosía de todas las cosas que me decía, de oír de su boca su perspectiva sobre la trayectoria de nuestra relación, lo que había sentido en cada fase y la descripción de lo que yo significaba para él. Todo esto aderezado con fotos y algún chascarrillo que otro.
La mejor declaración que jamás podría soñar. Más por su sinceridad que por su forma. Y porque desde hacía un tiempo ya sabía yo que él era la persona con quien quería pasar el resto de mi vida. ¿Suena a tópico? vaya...

Cierro el cuaderno de bodácora por hoy. Pronto, más.