07 abril 2010

Calentando motores

Una de las primeras cosas que me pedía el cuerpo tras la pedida PPS, era ponerme a mirar toooodo lo relacionado con una boda.

Un vasto mundo de posibilidades se abrió ante mi. No tenía ni la más remota idea de todo lo que conlleva una boda. Son miles de detalles a tener en cuenta, que deben funcionar como una máquina bien engrasada. Tienes que hacer malabares con todo lo imaginable. Que si queremos poner fecha hay que ir a tal sitio después de este. Y preguntar esto y aquello. Decidir si va a ser por la iglesia o por lo civil. Ir a tal o cual sitio conforme a esto último. Si va a ser por la iglesia aguantarse las tentaciones de poner voz ronca y decir cada 10 minutos "Sataaaaaaan!" al hablar con el párroco. Decírselo a todo el mundo pero en el momento adecuado. Hacer una lista de invitados a sabiendas que aún levantarás ampollas por no invitar a fulanito and family, que a ti te la sudan pero a tus progenitores no. Y sacarse la partida de nacimiento y el empadronamiento... pero bueno, esto que es????? yo sólo quiero montar una fiesta a mi familia y a mis amigos y dejar bien clarito que quiero estar toda mi vida(qué bonito queda, eh) con mi chico!!! tanto ruido para eso???

Pues sí.

Son muchas cosas que te vienen de sopetón. De estar tranquilitos y felices a de repente vértelas con la burocracia y diplomacia cogidas de la mano. Y con un cinturón de explosivos, diría yo.

Esto de las bodas... una aventura en un terreno inexplorado.




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