Lo del anillo de compromiso es un tema delicado... Yo siempre he sido práctica y he pensado que no tenía por qué haber un anillo, pero en caso de haberlo siempre pensé que si algún día me proponían en matrimonio me encantaría que lo hiciesen como en las Aventuras de Bill y Ted y el anillo fuese de plástico después de haberme soltado un discurso sobre animalillos del bosque o fauna subacuática.
Pero la realidad era bien distinta. A raíz del tema de la boda he descubierto que por muy práctica que siempre haya sido, en el fondo yo quería el paquete cursi. QUIERO, el paquete cursi. Todos estos años de duro entrenamiento bajo la mirada burlona de un hermano mayor que reprimía mis instintos más femeniñoños se fueron al garete en el momento en que mi chico se me propuso con un precioso anillo. Hala. De ser una machota, a ser Candy Candy.
Desde que me lo puse, no dejo de comprobar como brillan las piedrecitas en mi mano. No hace mucho que empecé a admitir que me gustan las cosas que brillan, ya que siempre había ido de dura para que mi hermano(a quien quiero con locura, que conste) no se metiese conmigo. Y ahora he salido del armario... ya me siento una mujer. Ya me pongo complementos, llevo tacones y no me avergüenza decir que los bolsos me vuelven loca. ¡¡¡Hasta tengo prendas rosas!!!
Bueno, que me desvío del tema. Mi anillo es sencillamente precioso. Y lo llevo siempre que puedo. Lo que no me gusta tanto es eso de exhibirlo. Para mi es algo muy personal, un regalo simbólico que tiene mucho significado para nosotros como pareja(sí es muy peliculero, ¿qué pasa?). Bueno, también es una forma de marcar su territorio(gracias, cariño por no mearme encima), pero es que nunca me ha gustado eso de ir anunciando que te casas y acto seguido enseñar el pedrusco. Me parece hasta de mal gusto. Y por eso me impactó mucho cuando una amiga del trabajo me dio un consejo cuando se enteró de que me iba a casar: "A partir de ahora, tú enséñale el anillo a todas las compañeras".
Y es que resulta que anillo de compromiso= estatus... O por lo menos eso ocurre entre un buen cacho de la población femenina(sí, era la primera vez que lo oía). Pues me dejó pensando... De todas maneras no cambió mi forma de actuar. Yo digo que me caso pero no hago que esnifen mi anillo. Y se lo digo a quien quiero y si sale a cuento. Es así que ocurrió lo siguiente:
Sujeto A. Compañera de trabajo que siempre me ha ignorado. Relación Holastaluego. Nunca me ha sonreído. Voy a preguntarle una cosa y noto los ojos con el síndrome del gatico con puntero láser
Me miraba las manos. Más concretamente la que tenía puesto el anillo. Y yo me decía... "Uy, que esta mujé me va a hacer la pregunta..." Y no tardó ni medio minuto cuando por fin me lo soltó:
A:¿¿¿Es un anillo de compromiso???
Yo: ¿¿¿¿¿¿¿Estoooo???????(movimiento puntero láser: míralo, está arriba, no, ahora está abajo, ¿dónde está, gatito, dónde está?... mi amiga va a tener razón)
A: Sí, parece un anillo de compromiso(aum)
Yo: Pues si, mi novio y yo nos casamos.
A: ¿Y desde cuando llevas con él? (¿sonrisas? ¿pero no habías donado tus músculos faciales al Joker?)
Yo: Pues tres años
A: Aaaaaw, qué bonito, y cuéntame, dónde váis a celebrarlo blah blah blah...(¿Hola? ¿hola? ¿qué hay en Delaware?...)
Y desde entonces no hace más que venir a hablar conmigo, sonreírme y hasta mirarme con respeto!!!! Y es ahora, AHORA, cuando por fin entiendo la perra que les daba a todos con Frodo. ¡Tantos años preguntándome!
12 abril 2010
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